
Este artículo tras la idea de Dark Souls no volverse hueco está escrito con mucho cariño por la invitada Ana Marija Majkić, a la que podéis visitar en Instagram. Las imágenes incluidas son también suyas, de sus partidas. El artículo, originalmente escrito en inglés, está traducido por mí.
Miyazaki y su narrativa
Antes de comenzar, un disclaimer: no, esto no es otra guía de mecánicas ni consejos para optimizar tu build de DEX o averiguar qué arma tiene el mejor sangrado.
Esto es una reflexión personal sobre un juego que cambió mi vida. Y sí, será tan profundo y melancólico como el propio juego, así que adelante, pon la banda sonora del Santuario de enlace de fuego de fondo y sumérgete.
Hidetaka Miyazaki trajo a la vida una de las historias más ricas y cuidadas de los videojuegos con la trilogía Dark Souls, entrelazando temas de religión, civilizaciones en decadencia, relaciones rotas, hijos perdidos y amores perdidos.

Desde Dark Souls I hasta Dark Souls III, cada juego respira tragedia palpable que te espera en cada esquina. Si eres como yo, alguien que ama explorar, conocer a cada NPC y acompañar a tus compañeros en sus misiones, prepárate para llorar.
Miyazaki logró crear viajes personales tan cautivadores para cada criatura que es desgarrador ver cómo acaban sus historias. Me rompió. Lo amé.
Asegúrate de leer cada descripción de objeto que encuentres; Dark Souls tiene uno de los métodos más geniales de contar lore que he visto en un videojuego.
There Is No Path. Beyond The Scope Of Light, Beyond The Reach Of Dark… What Could Possibly Await Us? And Yet, We Seek It, Insatiably… Such Is Our Fate.
La paciencia que enseña Dark Souls
Dark Souls es famoso por su dificultad, y con razón. No es para todos, porque exige más que solo querer probar un juego nuevo.
Requiere determinación, paciencia y perseverancia si tu objetivo es ganar. Pero la pregunta real es: ¿quieres vencer al juego, o a ti mismo?
Toda mi vida he sido impaciente. Nada llegaba lo suficientemente rápido y perdía la calma ante la más mínima molestia.

Treinta años de autorreflexión después, entró Dark Souls.
Repetir enemigos día tras día, luchar contra el mismo jefe durante horas, perder todas tus almas tras morir más de una vez, ser estafado por mercaderes, todo exigía paciencia, que recuerda, no tenía. Tenía que decidir: ¿abandonaría esta ambición insensata o perseveraría?
300 horas de juego después, perseveré ante cada obstáculo que se me puso delante.
I May Be But Small, But I Will Die A Colossus.
La hoguera | Dark Souls no volverse hueco
Cada vez que mueres en el juego, reapareces en la última hoguera en la que descansaste. Te pasará demasiadas veces como para contar.
Estas hogueras son más que checkpoints: no puedes ser herido, puedes subir de nivel, ir al baño o simplemente sentarte y escuchar la OST resonando entre las ruinas. Son espacios seguros.

Hay algo casi sagrado en ese fuego. Es un nuevo comienzo tras un momento difícil. Un renacer después de un final amargo. Un símbolo de esperanza.
This Spot Marks Our Grave… But You May Rest Here Too, If You Like.
Por qué Dark Souls importa
Vivimos en el siglo XXI. Llevamos vidas rápidas y desconectadas, demasiado ocupados para detenernos, reflexionar o sanar. Gran parte del contenido que consumimos a diario es ruido, no significado.

Dark Souls mira dentro de tu alma y te ayuda a enfrentar tus demonios y a vencerlos. Al menos, eso fue lo que hizo conmigo.
Seek Strength. The Rest Will Follow.
Palabras finales para Dark Souls no volverse hueco
Mi esperanza es que esta reflexión sobre una de las experiencias más significativas de mi vida te anime a probarlo.
Como la vida, Dark Souls es un ciclo de pruebas y transformación, pero si te atreves a enfrentarlo, encontrarás algo más que un juego.
Goodbye Then. Stay Safe, Friend. Don’t You Dare Go Hollow.
Si quieres una reflexión sobre cómo los juegos pueden cambiarte la manera de ver la vida o acompañarte cuando lo necesitas, échale un ojo a Un año de Animal Crossing, de Skull, o su review de Florence. ¡Gracias a Ana Marija por un artículo tan bonito como este!



