
Ah, remakes. Esas películas tan vilipendiadas que en realidad son tan viejas como el propio cine. La invitación es uno de esos, pero… bueno, mejor lo podéis leer vosotres mismes.
Remakes, ese invitado del que no hablamos
He pensado mucho en la idea de los remakes desde que empecé a estudiar en la universidad, azuzado por la vorágine de polémicas acerca de ellos que ha surgido en los últimos 20 años. Se ha escrito mucho acerca del tema, yo incluido en la asignatura de Industrias Culturales en la UCM, pero esta crítica no es el sitio en el que entrar en detalles.
Dejémoslo en una máxima simple: el cine siempre ha rehecho sus películas. Algunas de las películas más famosas del siglo XX son remakes, y la mayoría de la gente no es consciente de ello cuando se quejan de “los buenos tiempos cuando Hollywood era original”. Nunca lo fue.

En su lugar, cuando nos encontramos con un remake como en el caso de La Invitación, no nos deberíamos preguntar si tiene razón para existir, sino si aporta algo nuevo a la conversación iniciada con la película original.
Yo creo que sí.
Toda la verdad sobre Sentimental, la película original de La Invitación
No voy a ser muy patriótico en esta crítica, me temo, ya que creo que La Invitación, dirigida por Olivia Wilde, es una película muy superior a Sentimental (2020, Cesc Gay), la película que está adaptando.
Mi recuerdo de Sentimental fue de una película fácil de ver, sin especial gracia, que trataba temas desde una perspectiva que parecía hasta cierto punto anticuada. Sin embargo, al ver este remake estadounidense me he dado cuenta del real problema de la película origina: su reparto.

Quiero que quede claro, que no tengo nada en contra de Javier Cámara, Belén Cuesta, Alberto San Juan ni Griselda Siciliani individualmente. Mi problema es con ellos como conjunto, quienes deben sustentar toda la película en sus hombros, sin ayuda de nadie. Y… me faltaba química.
Y toda la verdad sobre La Invitación
Pero ese no es el problema que tienen La Invitación. Oh, no. Todo su reparto funciona como un engranaje casi perfecto, y su química es palpable en toda la película. Los cuatro protagonistas no sólo están en estado de gracia individualmente (Seth Rogen sobre todo, teniendo que medirse con actores de la categoría de Edward Norton y Penélope Cruz se alza ante el reto y ofrece su mejor papel), sino que encajan a la perfección.

Olivia Wilde también ofrece un gran trabajo tras las cámaras, enfocando la dirección de la película desde una propuesta estética muy concreta que eleva toda la película sin ser artificiosa ni tramposa, y se quita de en medio para que su reparto luzca.
Por supuesto, no creo que La Invitación tuviese esta calidad sin la existencia de Sentimental. En la película original están todos los ingredientes, sólo faltaban los cocineros adecuados (los actores) y un pequeño ajuste en las dosis.

Te golpearás el pecho con…
- Los cuatro protagonistas, en estado de gracia.
- Es graciosa, hasta que deja de serlo 🙂
Te golpearás la cabeza con…
- Es graciosa, hasta que deja de serlo 🙁
- Honestamente, que deja en evidencia el potencial de Sentimental
EL VEREDICTO

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