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[CRÍTICA] BIENVENIDOS A ESPAÑA

El 18 de junio se estrena en los cines el documental Bienvenidos a España, dirigido por Juan Antonio Moreno Amador, que cuenta la historia de varios residentes de un centro de acogida para refugiados de la CEA(R) en Sevilla.

De centros de acogida y humanos

Mucha gente cree que un documental tiene que decir la verdad, investigar más allá de lo que un simple artículo periodístico haría, remover el pasado (y el presente) para sacar a la luz hallazgos hasta entonces enterrados por la historia.

Sin embargo, mientras que el documentalista tiene la responsabilidad de ser fiel a la realidad, no existe la objetividad. No existe en la ficción, y tampoco en el documental. Cualquier obra tiene una ideología subyacente, le guste o no a su creador, y eso significa que un documental, por su naturaleza de obra, va a ser subjetivo.

Desde el primer minuto de película queda claro que su director tenía claras sus ideas: iba a tomar como punto de referencia el centro de acogida que antaño fuese un puticlub al lado de una autovía, y contaría la historia de sus acogidos durante 18 meses.

Peli o manta. Bienvenidos a España. Orgullo

Con este dispositivo preparado, intercalando trocitos del día a día de las personas con entrevistas en el sofá en el que cada familia nos cuenta su historia, el resultado debería ser una visión pasiva de la vida en este tipo de centros. Tendría sus claroscuros, sus momentos de alegría y sus momentos de tristeza, calma y estrés.

Sin embargo, muy pronto se hace notar que la rigidez de esta fórmula se desmoronó temprano en el rodaje, y la insistencia en mantener este formato durante toda la película rápidamente hace aguas. Al fin y al cabo, hay personas que preferían no ser vistas en cámara y que sus historias acabaron antes de siquiera empezar.

Y todo porque los cineastas buscaban esa preciada objetividad, una visión externa de la vida como refugiado en España, mientras sus protagonistas esperan los permisos de residencia, buscan trabajo y, en definitiva, rehacer su vida.

Bienvenidos a España y a un documental que se queda corto

Bienvenidos a España no funciona porque todo está a medio gas. Empieza como la historia del local, el antiguo puticlub, pero enseguida se vuelve para contar la historia de las familias. Pero de las familias sólo cuenta ciertas cosas. No entra en los motivos por los que huyeron de sus países más allá de las nociones simples que tenemos (guerras, represión).

Intenta que las personas sean las protagonistas, pero no sabemos nada de ellas más allá de ciertos calificativos que van desde lo superficial hasta lo casi ofensivo.

El director rehúye los compromisos políticos, sociales y económicos a la hora de contar las historias de sus protagonistas. Y no sabemos qué nos quiere contar.

Peli o manta. Bienvenidos a España. Hombre

Sabemos sus nacionalidades: una familia de Yemen, una familia de Libia, un joven marroquí, dos personas venezolanas… Pero entramos muy poco en su psique.

Entiendo que el trabajo del documentalista es complicado. Hay una línea difusa entre la frialdad para conseguir empujar al protagonista al límite y la calidez de tratar demasiado bien a tus personajes. Al fin y al cabo, a diferencia de la ficción, aquí son personas reales.

Pero esto no excusa la negligencia. El dispositivo es vago: una narración del director que baila entre datos que aprendimos en primaria y el uso esparcido de la primera persona para solucionar los problemas que surgieron en el rodaje. El seguimiento individual de cada familia es tímido, parece que no querían importunar. Pero si no querías importunar, no hagas que una familia sea tu protagonista.

Y lo más grave, en mi opinión, es que pasa por alto las razones por las que los protagonistas están aquí. No sólo hay una fragante falta de investigación en los sucesos en Yemen, Libia, Venezuela o Marruecos, sino que ignora las diferencias entre sus protagonistas.

Bienvenidos a España es un documental entre la ayuda y la investigación

Una de las escenas que serían más interesantes en las manos de un documentalista con más inquina y más cara dura sería aquella en el estadio del Betis, donde dos de estos refugiados: el venezolano cuya familia era adinerada y tiene un tío obispo y el único de los refugiados que llegó en patera. Ambos tienen la misma condición de inmigrantes con Tarjeta Roja, esperando poder buscar trabajo; pero uno pertenece a la clase alta y el otro a la clase baja. Uno acaba trabajando en una inmobiliaria enseñando pisos y el otro explotado recogiendo fresas. Y la película no hace nada para llamar la atención sobre esto.

Peli o manta. Bienvenidos a España. Fútbol

Al final del día, el problema en Bienvenidos a España es que su director se encariñó con sus personajes, sus objetos de estudio. Es decir, este documental no es mejor porque Juan Antonio Moreno Amador es buena persona. Ha querido ayudar, y el resultado es un documental poco interesante pero que seguro que ha ayudado a más de una de las personas involucradas.

Es un documental que quiere humanizar a los refugiados. Pero si, como yo, ya sabías que los refugiados eran humanos, no te aportará mucho.

Te golpearás el pecho con…

  • Las buenas intenciones por doquier.
  • Que no se limite a contar las miserias.

Te golpearás la cabeza con…

  • Su falta de información.
  • Su falta de inmersión con las familias y personas.

EL VEREDICTO

Bananas cine. Peli o Manta. 2'5

Hay más y más críticas en nuestra web. ¿Te hace una de terror como Ruega por nosotros o una comedia como Un pequeño contratiempo?

Si te han interesado la labor de estos centros de acogida y la CEA(R), aquí tienes su web.

Miguel Corona

Intento de cineasta, guionista en potencia. A veces tengo opiniones sobre las películas, otras veces solo sentimientos por ellas. Fundamentalmente inofensivo.

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