Cine

[CRÍTICA] UN PEQUEÑO CONTRATIEMPO

El 4 de junio se estrena Un pequeño contratiempo, una comedia romántica (más o menos) australiana dirigida por Josh Lawson y protagonizada por Rafe Spall. La película va de saltos temporales, así que no esperéis Notting Hill, pensad más en Una cuestión de tiempo.

Puedes ver el traíler doblado aquí.

La sinopsis de Un pequeño contratiempo

Un pequeño contratiempo abre con un plano aéreo de los rascacielos de una ciudad, y en seguida sentimos una rotura de convenciones: hemos visto esta película antes, pero esos edificios no nos suenan de nada. Y es que esta película es australiana, y esa ciudad es Sidney. Lo que sigue es una comedia romántica fantástica que sigue punto por punto las idiosincrasias anglosajonas sobre el amor, las relaciones de pareja y la virtud de la eficiencia de la juventud.

Teddy (Rafe Spall) es un hombre que corre detrás del reloj, obsesionado por la seguridad de tener una casa en la que vivir más que el hecho de vivir, y esto parece que le ha llevado a llegar tarde a la celebración del Año Nuevo que se está celebrando. Corre contrarreloj y llega justo a tiempo para besar a su novia cuando las campanadas suenan.

Peli o menta. Un pequeño contratiempo. Meet cute

Excepto, no es su novia, sino una mujer que viste el mismo vestido (Zahra Newman). Y a partir de aquí, los créditos nos llevan a través de sus cuatro o cinco años de noviazgo hasta la pedida de mano, y estamos ante la boda inminente. Tras una conversación con una extraña mujer en medio de un cementerio, la película nos hace saber que Teddy es alguien que deja todo para después, que ha tardado mucho en pedir casarse con su novia (es 2021, a ver si normalizamos que ellas también pueden pedirlo), y le dice (amenaza) con un regalo de bodas.

Y así llegamos a la premisa de Un pequeño contratiempo. Tras su noche de bodas, Teddy va saltando involuntariamente en el tiempo. Cada pocos minutos, salta al año siguiente. Teddy sigue a duras penas lo que ocurre en su vida, viéndose envejecer a un ritmo vertiginoso y siendo testigo a la destrucción de su matrimonio.

Mil películas en una (o las influencias en Un pequeño contratiempo)

Un pequeño contratiempo es una amalgama de todas las películas que llegaron antes que ella a este género. Coge la repetición diaria de Atrapado en el tiempo (siempre es su aniversario de boda), el salto temporal acelerado de Click (siempre avanza, y siempre descubre algo horrible) y la moralina que acompaña a la mayoría de este tipo de películas.

Sin embargo, donde sus precursoras aciertan (en la mayoría de casos, quizá no pasa con Click), Un pequeño contratiempo parece ir a rebufo, como su protagonista. Hay risas aquí y allá, ciertos chistes que funcionan gracias a Rafe Spall. Pero no hay nada que parezca fresco, más allá de que cambiamos el acento estadounidense por el australiano.

Peli o menta. Un pequeño contratiempo. Sam

En el fondo, esta película intenta que aprovechemos el momento. Como Robin Williams en El club de los poetas muertos, nos aporrea en medio del aula con la idea de que la juventud es un divino tesoro, que hay que perseguir tus sueños y que no hay nada mejor que vivir la vida. Todo el rato. Sin pausa.

Esto se evidencia en la resolución de la película. Y perdón, porque para juzgar bien esta película voy a tener que hablar de su final. Así que a partir de ahora, spoilers. Pero es una comedia romántica, ya sabéis cómo acaba.

Spoilers: tanto de trama como de la ideología subyacente en la película

El final feliz que plantea Un pequeño contratiempo supone una perpetuación de la idea tóxica de que para vivir la vida tienes que hacer cosas, tienes que ser feliz en todo momento y hay que seguir tus sueños antes de que sea demasiado tarde. Y las tres ideas son fallidas por un sinfín de razones.

Cuando Teddy se despierta el día después de su boda, el que esta versión suya no llegó a vivir, salta como un resorte y en un episodio maníaco se pone a solucionar su vida en diez minutos. Por supuesto, lo que la película falla en enseñar es el bajón del día siguiente, cuando se da cuenta de que nada de eso es tan fácil.

La vida no es una competición en la que el éxito se mida en la cantidad de cosas que haces. Hay días que no quieres hacer nada, y eso está bien. Tampoco puedes medir tu vida por la cantidad de días que eres feliz, y forzar la felicidad nunca es buena idea.

Peli o menta. Un pequeño contratiempo. Bodas

Y por favor, nunca. Repito, nunca. Nunca es tarde para seguir tus sueños. ¿Quieres estudiar fotografía con 50 años? ¡Adelante! La virtud inherente que le damos a la juventud es tan tóxica como estúpida.

A la película le cuesta diferenciar entre dar un empujón a su protagonista para que se atreva a hacer lo que quiere y lanzarle al vacío de lo que debería querer. Es la diferencia entre ser resolutivo y tener un episodio maníaco. La diferencia entre buscar lo que quieres y buscar lo que crees que necesitas.

Conclusiones y ramificaciones

Las risas y los intentos emocionales de la película no consiguen más que socavar aún más nuestra propia felicidad, intentando darnos gato por liebre. Como tantas otras películas de Hollywood (porque es australiana, pero es muy, muy hollywoodiense), nos vende una utopía liberal e individualista, una ensoñación burguesa de quienes sus únicos obstáculos están en su interior, y no en la falta de dinero u oportunidades.

Y esta crítica ha tomado un rumbo súper político e ideológico de repente. Así que mejor acabarla hablando de nuevo con lo que ofrece la película, ¿no? Vale.

Si todo esto que he dicho es irrelevante para lo que buscáis en una comedia romántica, si lo único que queréis es pasar un buen rato en el cine, olvidaros de que tenéis puesta una mascarilla y sentir cierta catarsis al ver cómo este protagonista rehace su vida al tener una segunda oportunidad. Estáis de enhorabuena, porque Un pequeño contratiempo es la película para vosotras.

Te golpearás el pecho con…

  • El buen rato que se pasa viendo sufrir a otras personas
  • Lo agradable que es ver una película de este tipo sin banderas de EEUU.

Te golpearás la cabeza con…

  • Su tóxico final maníaco.
  • Que se pierde en sus referencias e inspiraciones.

EL VEREDICTO

Bananas cine. Peli o Manta. 3

Si con esta crítica no tienes suficiente, ¿por qué no te pasas por la que Laura Riera ha escrito sobre Ruega por nosotros?

Miguel Corona

Intento de cineasta, guionista en potencia. A veces tengo opiniones sobre las películas, otras veces solo sentimientos por ellas. Fundamentalmente inofensivo.

Artículos relacionados

Botón volver arriba