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[CRÍTICA] SANGRE EN LOS LABIOS

El viernes 12 de abril se estrena Sangre en los labios. Un thriller protagonizado por Kristen Stewart y Katy O’Brian, y dirigido por Rose Glass (Saint Maud). Sumérgete en un mundo de gimnasios, culturismo, armas, músculos, crimen, sangre y, bueno, sexo.

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Sangre en los labios y sudor en la frente

Huele a sudor de tres días, a váter mal evacuado, a hierro, a lubricante. Una palpitación constante en la nuca, interminable. Unos nudillos morados, otros ensangrentados. La palpitación. Los músculos se tersan como truenos, la cadena no consigue tragar. Splash, la sangre riega. Un gemido. La palpitación. Un goteo, pero es salado; la exhalación de quien hace ejercicio o tiene sexo, no queda claro. Un hueso roto, ¿pero de qué parte del cuerpo?

Hay películas de las que resulta muy complicado hablar, sobre todo si lo único que tienes de referencia es un visionado. A veces es difícil porque la película realmente no vale un pimiento, otras porque lo que te evoca no puede desarrollarse en frases y oraciones. Por eso es una película y no una novela.

Sangre en los labios es una de esas películas. Es una fábula del sueño americano de los ochenta convertido en una pesadilla de decadencia a través de mancuernas, sudor, sangre y sexo. Sí, entra dentro de la categoría de thriller. Sí, cuenta con grandes nombres del cine norteamericano. No, no es la película más original de los últimos cinco años.

Donde las etiquetas fallan, que lleguen las ideas

Podemos hablar de taxonomía todo lo que queramos: que si recoge las tradiciones del sexploitation, que si entra en el panteón de cine queer, que si tiene un toque de realismo mágico. ¿En qué ranking entra en la filmografía de Kristen Stewart? ¿Cuántas bananas le daremos? Pero todo ese reduccionismo impide que la película pueda respirar holgadamente.

En cuanto metemos Sangre en los labios en una de esas cajas, tan bien etiquetadas, y por el amor de dios no te salgas de las rayas al colorear o te darás el batacazo en taquilla, nos obligamos a ir con unas expectativas concretas. Y las expectativas no son malas, simplemente que cuando lo hacemos con las incorrectas podemos condenarnos a no disfrutar la película.

Por eso, en esta crítica no voy a entrar demasiado en ideas maximalistas de lo que significa ver Sangre en los labios, sino que voy a intentar asentar ciertas expectativas para que decidáis si ir o no a verla. Pero, sobre todo, para que si vais a verla, no vayáis pensando en ver una revulsiva gira de tuerca en la carrera de quien fuese Bella Swan.

Y ahora que me he puesto el trabajo más difícil de lo que tenía que ser, vamos a ello.

La mano que limpia la Sangre en los labios

Sangre en los labios sigue a Lou (Kristen Stewart), que trabaja en un gimnasio, y Jack (Katy O’Brian), una culturista de camino a Las Vegas. La película podría haber seguido los pasos de una comedia romántica si no fuese porque Lou forma parte de una familia criminal, entre quienes se encuentra su padre Lou Sr. (Ed Harris), su hermana Beth (Jena Malone), y su cuñado JJ (Dave Franco).

Peli o manta. Sangre en los labios.

Lo que ocurre a continuación le sorprenderá. Pero no vamos a entrar en el argumento en esta crítica. Por un lado para no caer en spoilers, y por otro lado para que hablemos de lo que esa trama evoca, y cómo lo evoca.

Por un lado, es una película romántica. En cierto sentido, lo es desde un punto de vista artístico, en esa visión de la vida enamorada del fatalismo. Pero principalmente es romántica desde el principio más básico del amor. Y no sólo del amor sexual, sin duda el más presente en Sangre en los labios (no en vano es una de las mejores traducciones de título de los últimos años, al menos en espíritu). También explora, aunque quizás en menor medida, otras formas de amor, principalmente el familiar.

No por ello debemos pensar que va a ser una película bonita para quienes esperan una película de amor. No, es romántica, pero no es necesariamente sobre un amor sano. Las mismas personas que se abrazan o se tocan en situaciones más tórridas, acaban por cometer actos de violencia entre sí.

De bíceps, pistolas y coches en llamas

Por otro lado, Sangre en los labios lleva la contundencia de una violenta historia de crimen (organizado y desorganizado). Cada ritmo musical parece acentuar la violencia latente, y cuando ésta estalla parece regarnos en el éxtasis de quien por fin consigue saciar su necesidad. Aun así, no deberíamos confundir esta mezcla de romanticismo y violencia como una exaltación de la misma.

No, se trata principalmente de una exploración de ese diagrama de Venn. El círculo de amor y el círculo de la violencia, y la zona en la que se superponen. En ese mejunje de sudor y sangre es donde Sangre en los labios se reboza, donde juega, y donde triunfa.

Por supuesto, hay un tercer círculo que sobrevuela toda la película pero nunca entra en contacto con ninguno de los otros dos. Brilla por su ausencia. El círculo de la comunicación, tan necesario en, bueno, en todos los aspectos de la vida, pero especialmente para una relación romántica, familiar, filial sana y exitosa.

Peli o manta. Sangre en los labios.

Muchas historias extraen su conflicto y su drama de la ausencia de comunicación, la mayoría de ellas son inútiles. Cuando queda claro que una conversación solucionaría todos los problemas y no te molestas en exponer el porqué de esa falta de comunicación… Es como flotar un barco con agujeros.

Rose Glass y Weronika Tofilska (la co-guionista de la película) flirtean con esos defectos, probablemente el punto más flaco de la película (no uno que haya que ignorar). Es donde más trabajo tendremos que hacer como espectadores para suspender nuestra credibilidad. Afortunadamente, Kristen Stewart y Katy O’Brian brillan en sus papeles, y venden con facilidad todo lo que falta en el guion.

Finalmente, es una fábula. Una fábula de sueños y pesadillas, de deseos concedidos con las peores consecuencias, necesidades satisfechas que no hacen sino crear nuevos deseos. Un cuento de cómo para salvar a la princesa, ésta debe querer ser rescatada. Cómo el éxito no llega a cualquier precio.

Pero lo que Sangre en los labios evoca es mucho más sencillo que todo eso. Es un mordisco juguetón demasiado intenso que provoca una herida en el cuello de tu amante.

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Te golpearás el pecho con…

  • El desgarbo de la dirección de Rose Glass.
  • Kristen Stewart, una vez más demostrando que vale un potosí.

Te golpearás la cabeza con…

  • La trama, aunque no necesaria, falla a ratos.
  • Los años ochenta ya están dados de vuelta.

EL VEREDICTO

Bananas cine. Peli o Manta. 4

Si prefieres algo más castizo, échale un ojo a nuestra crítica de Un hipster en la España vacía.

Miguel Corona

Intento de cineasta, guionista en potencia. A veces tengo opiniones sobre las películas, otras veces solo sentimientos por ellas. Fundamentalmente inofensivo.

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