
Cuando nos dijeron de asistir a un pase sorpresa, la gran mayoría del público no sabía que sería Overlord. La película dirigida por Julius Avery (Son of a Gun, 2014) se nos había escapado en Sitges. Pero ahora no iba a hacerlo. Paramount Pictures nos dio la oportunidad de verla, y nuestra colaboradora Lucía Martínez se lanzó a por la libreta y el boli. Aquí tenéis su crítica:
Herencia
En marzo de 1941 Joe Simón y Jack Kirby publicaron el primer número del Capitán América. La pareja de artistas hizo algo tan importante como sensibilizar al electorado americano frente a la guerra europea. Crearon la obra icónica (aunque no la primera) de un subgénero en el que la Segunda Guerra Mundial, Hitler y el Reich se combinaban con robots gigantes, monstruos y soldados de fuerza sobrehumana.
La pena es que a pesar de ser una mezcla explorada una y otra vez por los cómics Marvel con mucha creatividad, a su división cinematográfica siempre le ha costado incluir el elemento nazi en las películas. Pasaron de puntillas en Capitán América: el primer vengador (Captain America: The First Avenger, 2011).
Overlord recoge el guante lanzado décadas atrás por Kirby y Simon. Bad Robots Productions y Paramount Pictures se alejan así de The Cloverfield Paradox. Estamos ante un producto marcadamente atractivo y autosuficiente. Y es que la película de Avery se ha convertido en uno de los productos más sólidos del sello J. J. Abrams.
Y esa solidez puede deberse por una ambición tan medida que no nubla la dirección de su historia y que la hace parecer un guion de hace 30 años. Quizá por lo ajustado (ajustadísimo) de un presupuesto que Avery multiplica con soltura como panes y peces. O quizá por esa encantadora propuesta pulp que la conecta tanto con Marvel como con aquel falso tráiler en el que Rob Zombie unía hombres lobo, nazis, sexploitation y Fu Manchú.
https://www.youtube.com/watch?v=oAgsgbh-32s
Conclusión – Overlord
Un comando americano se encuentra con un experimento nazi. Experimento que resucita a los muertos y los convierte en máquinas de matar. Una premisa que funciona sin dar tregua durante su poco más de hora y media. Solamente la obligación estructural que adquiere la película de crear un supervillano final que tampoco va a ningún lado pone algún tímido punto negro. Una película que fascinaría a esos niños que en los años 40 vieron cómo era posible transformar el Holocausto en una fantasía de superpoderes sin que ello restara un ápice de su denuncia.
LA OPINIÓN DE KONG 
Te golpearás el pecho…
– Su aire de videoclub sin complejos.
– Viendo como se toma el relevo de los nazis en el cine.
Te golpearás la cabeza…
– Una película muy de nicho para un público comercial.
– El villano, sin cafeína.
EL VEREDICTO:
Texto de Lucía Martínez.
Nos encantará leeros en los comentarios. Si queréis seguir leyendo sobre cine, no os perdáis El resplandor. Parte de nuestro #CicloKubrick.